Alquilar una vivienda supone para el propietario asumir el riesgo de que el inquilino deje de pagar la renta. Por ello, además de la fianza legal y otras garantías permitidas por la normativa, algunos arrendadores pueden solicitar un aval bancario como medida adicional de seguridad.
El aval bancario es un compromiso mediante el cual una entidad financiera garantiza determinadas obligaciones económicas del arrendatario frente al propietario. En caso de impago y siempre dentro de los límites establecidos, el banco puede responder frente al arrendador.
¿Cuándo pueden solicitarlo?
El propietario puede plantear esta garantía cuando considera necesario reforzar la seguridad del contrato. Puede ocurrir, por ejemplo, cuando existen dudas sobre la solvencia del candidato, los ingresos son variables o se pretende cubrir un número determinado de mensualidades.
Sin embargo, solicitar un aval no significa que el banco lo conceda automáticamente. La entidad analiza la situación financiera del cliente, sus ingresos, estabilidad laboral, historial financiero y las características del contrato de alquiler.
¿Cómo se consigue?
El primer paso consiste en acudir a una entidad financiera y presentar la documentación que solicite. El banco puede exigir acreditar ingresos estables mediante nóminas, contrato laboral o declaración de la renta.
Además, algunas entidades pueden exigir que el solicitante inmovilice una cantidad de dinero equivalente al importe garantizado. Según las condiciones concretas, el aval puede cubrir varias mensualidades, llegando en determinados casos a entre tres y doce.
También existen costes asociados, como comisiones de estudio, formalización o mantenimiento durante el periodo de vigencia del aval.
¿Qué ocurre si dejo de pagar?
El aval no elimina la deuda del inquilino. Si el banco tiene que hacer frente al pago al propietario, posteriormente puede reclamar esas cantidades al arrendatario según las condiciones firmadas.
Por ello, antes de aceptar esta garantía conviene comprobar con detalle el importe que cubre, el periodo de vigencia y los posibles costes asociados.
En Assessoria Balista sabemos que el aval bancario puede proporcionar tranquilidad al propietario, pero también supone un compromiso económico para el inquilino. Por ello, conviene comparar esta alternativa con otras garantías disponibles y valorar cuál resulta más adecuada para cada operación.